Corre viento, sur. Revolotea y azota las hojas de ventanas y puertas. El día está sereno y el sol brilla en lo alto. Bueno, no para mí.
Siento mi cuerpo más pesado, apenas puedo levantar los párpados y respirar se ha vuelto una agonía.
Hilo pensamientos vagamente, salto la cuerda, tomo leche, veo las noticias y paseo al perro. Miro por la ventana, ruedo en el piso, como repollo, resuelvo integrales, enciendo un cigarro. Escribo una carta.
Rompo putos papeles.
¡No! No puedo más, esto es suficiente.
Salgo a la calle…
El viento sopla y sopla,
levanta un tierral inmenso,
y como mosca en ámbar
soy prisionero del viento.
- ¡Pero cuénteme pues oiga!¡Mire que esto me tiene en ascuas hace más de tres día!
Fea, vieja fea…
Súbitamente caigo de bruces al suelo, baldosas. Una voz en off relata todo lo que hago, como en aquella película de Will Ferrel. ¿Will Ferrel? Oh no, menuda pesadilla en la que vine a caer.
La mujer del piano no perdona. ¡Jä jA Jâ! Sí, es verdad. El león apenas tanteaba las teclas para no incomodarla, pero sus intentos eran en vano. Los otros animales miraban atónitos como la señora tomaba sus tijeras y cortaba un mechón de la melena del león. La alondra, el búho y la lechuza. El mapache, la marmota y el perrito de la pradera.
¡¡¡Durazno, pera, ciruela!!!
- ¡Oiga pero ya pues, cuénteme que le pasó a este chiquillo! Mire que estoy que corto las huinchas.
- Está bien, está bien. No me apure, mire que esto no es tan simple como parece. Él… él se fue, salió a la calle y tomó el primer tornado que pasó. Nunca supimos de su paradero – una mueca de dolor cruzó el rostro de la joven, mientras la vieja la miraba horrorizada.
- ¡Chuuuu! Y tan bien que doblaba los postes este niño por Dios- dijo la vieja sobándose la barbilla.
- Sí – respondió la joven.- Podríamos decir que tenía un don.
Escribo palabras confusas, lavo la loza, mato hormigas, molesto al vecino y me rasco el cuello. Hilo ventanas, ruedo en la cuerda, cuento historias, escucho The Beach Boys. Filmo a las vacas pastar.
Me como un toffee.
Te susurro al oído cuanto te amo, aún cuando no estás aquí.
O sea siempre.
Últimamente veo EL tele, incendio cosas, vivo en un árbol, imprimo guías, amplío fotos, navego en la interné y amo a concho.
El viento ya paró, pero el sol aún brilla. Está de más decir que sha no brisha para mí.
